9 de agosto de 2018

Faltan dos meses para la primavera en Argentina, así que el frío y la lluvia se atrincheran en las calles de Buenos Aires, igual que las miles de mujeres que conforman la marea verde. Ellas rodearon al Senado, se organizaron en redes sociales para exigir a sus congresistas el voto a favor; las extranjeras hicieron eco, en solidaridad y quizá un poco buscando el contagio, también salieron a las plazas y calles de sus países con el pañuelo verde, el símbolo que representa la búsqueda del aborto seguro, legal y gratuito para todas. Pero la nación sudamericana perdió por séptima vez la oportunidad de ser el tercer país en América Latina, a la par que Cuba y el Uruguay, de garantizar el derecho a decidir de las mujeres.

Fue una sesión de maratónica que inició a las 10:30 horas de aquel país y concluyó a las 2:30 del día siguiente, tras 14 horas, 64 ponentes con  10 minutos cada uno, expusieron sus argumentos a favor o en contra de la medida legislativa, al final con 38 votos, la Cámara Alta votó en contra del proyecto. 

Celeste Fargman, integrante del espacio de comunicación radiofónica feminista “Nos quemaron por Brujas”, parte del espacio que impulsó el proyecto de ley, en entrevista para La Data explica lo que para ella significa este fallo:

“Lo de ayer fue una clara señal de que la Cámara de Senadores, al menos en la forma en que está compuesta, no está dispuesta a escuchar este reclamo pues su representación actual representa a un sector más conservador que incluso en ciertas provincias tienen un componente de familias patricias. En el Senado, por ejemplo, no existe una representación de la izquierda.”

Al igual que México, Argentina tiene despenalizado el aborto bajo los supuestos de violación, que el embarazo conlleve peligro para la vida o salud de la madre, en el resto de los casos las sanción es de uno a cuatro años de cárcel, según lo establece el artículo 86 del Código Penal de la Nación.

Es decir, que el proyecto de ley buscaba ampliar este derecho, continúa Celeste, y fue redactado por la Campaña Nacional por el derecho al aborto seguro y gratuito, un espacio de articulación que aglutina a aproximadamente 400 organizaciones. Desde 2005, este espacio busca construir un proyecto de ley que fuera federal y que incluyera diversas voces y que tuviera la mayor cantidad de consensos posibles. Tras 6 intentos previos lograron por primera vez que el Congreso de la Unión analizara su propuesta y aunque finalmente el Senado la desechó, el haber llegado hasta este punto es algo histórico, enfatiza la radialista.

De acuerdo al procedimiento de ley, una vez que una iniciativa es desechada por la cámara revisora no podrá presentarse hasta el siguiente año legislativo, esto es al menos hasta marzo de 2019, pero aunque el Senado dio la espalda a las mujeres, Celeste afirma que lo han ganado todo, pues “más allá de los años de campañas y proyectos, el movimiento de mujeres, de lesbianas, de trans, en general los feminismos en Argentina, seguirá levantando las banderas, históricamente se han organizado desde hace muchos años en torno a una serie de temáticas y precisamente el derecho a abortar de forma libre, segura y gratuita es un reclamo que lo encontramos desde los ochenta después del proceso militar”, ya que la dictadura les había impedido el derecho a manifestarse.

Son múltiples los procedimientos por los que una mujer puede inducirse un aborto; sin embargo, los más recurridos por las mujeres argentinas son tomar pastillas de misoprostol (69%), recurrir ante un profesional de la salud (22%) -que en la práctica implica acudir a “consultorios clandestinos”- y el 9% recurre a proveedores informales, que es el aborto más inseguro, de acuerdo a la información aportada por el Ministerio de Salud y que retoma el portal Chequeado.

Y aunque el misotropol es uno de los método más seguros y que ha nivel mundial ha reducido las muertes y complicaciones aún así conlleva un riesgo cuando es la mujer quien se lo autoadministra fuera de los sistemas de salud (de acuerdo al Manual sobre Aborto Seguro que publicó la Organización Mundial de la Salud, OMS), además de que su costo oscila entre los 100 y 179 dólares, algo que lo deja fuera del alcance de los sectores más vulneralizados y profundiza la desigualdad, pues en promedio el ingreso mensual de las mujeres argentinas más pobres no alcanzan los 70 dólares, señala el portal Economía Femini(s)ta, y apunta que es ese sector quien tiene que recurrir a los métodos más precarios, con un consiguiente aumento en los riesgos contra su vida.

A nivel mundial la legalización del aborto es una lucha continua que dan las mujeres, la última victoria fue Irlanda, en mayo de 2018, ese país considerado como extremadamente conservador sorprendió al aprobar el derecho a decidir de las mujeres. De acuerdo a la organización “Reproductive Rights”, casi todos los países del hemisferio norte han legalizado el aborto, situación que contrasta con el hemisferio sur, es decir las regiones de América Latina, África y Asia.

América Latina, África y Asia son regiones en las que se produjeron el 97% de los casos a nivel mundial de abortos inseguros, informó la OMS, que explica:

“En los países donde el aborto está completamente prohibido o se permite sólo para salvar la vida de la mujer o preservar su salud física, sólo 1 de cada 4 abortos fue seguro; por el contrario, en los países donde el aborto es legal en supuestos más amplios, casi 9 de cada 10 abortos se realizó de manera segura. Restringir el acceso al aborto no reduce el número de abortos.”

Tan sólo en Argentina, organizaciones estiman aproximadamente 450.000 abortos clandestinos por año (la gran mayoría en condiciones sanitarias absolutamente inadecuadas), reporta Economía Femini(s)ta y agrega que “miles de mujeres arriesgan su salud y su vida en ellos. No se trata en este momento de decidir “aborto sí o aborto no”. Las mujeres argentinas han abortado y lo seguirán haciendo. Se trata de evitar las muertes y complicaciones en salud de aquellas obligadas a hacerlo en la clandestinidad”, es por ello que lo consideran como un problema de salud pública

El proyecto de la Campaña lo que buscaba es el derecho de la mujer a poder interrumpir un embarazo, nos explica Farbaman y agrega convencida:

Los pañuelos verdes han salido a la calle, han quedado en evidencia han sido visibles por primera vez con tanta potencia, ese movimiento se ha convertido en una transformación social y cultural irreversible, ayer en la calle había una gran cantidad de chicas muy jóvenes que habían tomado la lucha por el aborto como una lucha fundamental para sus vidas y eso también es irreversible, con esto ha fortalecido a los movimientos feministas, de mujeres, de lesbianas, trans, es algo histórico y novedoso. El próximo año legislativo la Campaña va a volver a presentar un nuevo proyecto de ley. De ninguna manera esto significa una derrota, ni que bajamos los brazos, aunque seguro nuestros ánimos requieren recuperarse de la jornada de mucho frío y lluvia, pero sin duda esto sigue, no puede pasar mucho más tiempo antes de acceder al derecho al aborto.

Créditos:

Análisis y visualización: Erandi Romero Flores | Texto e investigación: Gisela Martínez

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