Sistema de monitoreo de ductos, entre la negligencia y las irregularidades

El inicio del gobierno de López Obrador está marcado por un ambicioso programa de combate al robo de combustible. Su implementación implicó el cierre de los ductos y poliductos para detectar y reparar las tomas clandestinas lo que repercutió en un déficit en el abasto en ciertas ciudades del país, particularmente el centro, región en la que agudizó la falta de gasolina por 5 sabotajes en el ducto Tuxpan-Azcapotzalco que lo dejaron fuera de servicio, informó el director de Pemex.

Sin embargo, desde el año 2015 la red de distribución mediante ductos que tiene Pemex es monitoreada por el sistema SCADA cuya adquisición ascendió a más de 1500 millones de pesos misma que no estuvo exenta de irregularidades, al igual que sus operaciones, pues de acuerdo a declaraciones de López Obrador “hubo alarmas hasta de 12 horas sin ser atendidas. Hay una gran irresponsabilidad, cuando menos”.

Las pérdidas por el robo de combustible durante el gobierno de Vicente Fox rondaban la cifra de 10 mil millones de pesos, el problema se fue agravando hasta ascender a 65 mil millones de pesos anuales -según cálculos del ejecutivo federal, la pérdida diaria por esos ilícitos son de 200 millones de pesos- el equivalente al presupuesto total de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

En un primer momento, las molestias de la ciudadanía derivadas por el cierre de gasolinerías y las largas filas ante los problemas en la distribución generó las descalificaciones de los expresidentes panistas hacia el actual mandatario. La información proporcionada por Pemex (del 2000 a la fecha) muestra el número de tomas clandestinas, ahí se puede ver que fue a partir de 2006, al inicio de la administración de Felipe Calderón, cuando se registra un ascenso en el número de tomas clandestinas hasta alcanzar en 2017 la cifra de 12,581 a nivel nacional. En términos porcentuales el 2011 fue el año con el mayor incremento, con un 97%.

 

A finales de la década de los noventa, Pemex inició un estudio de preinversión para implementar el Sistema Supervisorio de Control y Adquisición de Datos traducción de Supervisory Control and Data Acquisition (SCADA) en aquellos poliductos y ductos que presentaban una mayor incidencia de tomas clandestinas y derrames.

SCADA permite el monitoreo de los ductos de manera remota y centralizada con el fin de mejorar la detección de fugas y derrames petrolíferos mediante 4 centros de control ubicados en la Torre de Pemex, en la Ciudad de México, según un reportaje de la revista Expansión. Cada uno de estos centros monitorea una red distinta de ductos en tiempo real y en caso de emergencia puede cerrar los controladores de forma remota.

La función de SCADA es medir la presión, temperatura, calidad del producto y empaque y avisar al momento de cualquier irregularidad o variación en el flujo de los ductos; por ejemplo, en el caso de las tomas clandestinas, al momento en que se sustrae el combustible baja la presión por lo que se emiten alertas.

Pero las irregularidades en SCADA estuvieron presentes desde el inicio pues la revisión de la Cuenta Pública de 2001 que realizó la Auditoría Superior de la Federación detectó atrasos en la entrega de los bienes, bienes no instalados, incumplimiento de contratos e inconsistencias entre lo implementado respecto al gasto ejercido de alrededor 2% pero la más grave, es la falta de recibos de nómina que avalaron la contratación de mano de obra (35 personas) por un monto de 12,291,900 pesos.

Por concepto de mano de obra se presupuestaron $31,385,100, de ese total $21,607,900 (el 39%) fueron asignados al proyecto SCADA 7 y $9,777,200 a SCADA 47 para el pago de personal de confianza durante 2011, 21 y 14 personas respectivamente; sin embargo estos pagos se hicieron sin “contar con los documentos que justifiquen y comprueben el gasto” por lo que la ASF “presume un probable daño o perjuicio en el patrimonio de Pemex Refinación por un monto de $12,291,853.63”

El proyecto SCADA 7 consiste en la instalación del sistema de monitoreo a 7 poliductos, el Minatitlán-Azcapotzalco, el Salamanca-Guadalajara, el Cadereyta-Satélite, el Tula-Salamanca, el Salamanca-León-Aguascalientes-Zacatecas y el Tula-Toluca y el Tuxpan-Azcapotzalco, estos dos considerados como los ejes principales para surtir a la Zona Metropolitana y al Valle de México de combustibles.

Mientras que el proyecto SCADA 47, es el encargado de monitorear 47 ductos de distribución, de acuerdo a lo anotado por la ASF. En 2009 se implementó SCADA 47 pero PEMEX no actualizó el estudio de preinversión de 1998, lo que redundó en que los estudios de costo beneficio “no se actualizaran con los ductos más representativos en la distribución de hidrocarburos, y con las tendencias de los reportes de tomas clandestinas y de fugas y derrames que de 2010 a 2011 se incrementaron de 596 eventos a 1,323 (122.0%)”, especifica este órgano fiscalizador.

En total, la adquisición de SCADA ascendió a $1,579,306,817.00 pesos de flujo efectivo, de acuerdo a la respuesta que dio Pemex Exploración y Producción a una solicitud de transparencia.

La fecha de la implementación de SCADA 47 estaba programa en septiembre de 2014 y del sistema SCADA 7 en julio de 2013, según la señalado por la Auditoría. Pero esto no redundó en la disminución de las tomas; al contrario, para el 2015 se incrementaron en un 44% el número de tomas clandestinas y el 2017 cerró con 50% más tomas respecto al 2016.

Si tomamos el periodo que transcurre de 2015 a 2018, el estado con mayor aumento en el robo de gasolina fue Guanajuato con 4534 tomas, seguido de Puebla con 4500 y Tamaulipas con 3367, el sexto lugar lo ocupa Hidalgo con 2147, donde el viernes pasado se registró un incendio en el poliducto Tuxpan-Tula por una toma clandestina. Hasta el momento son ya 93 las víctimas mortales y 46 están hospitalizadas con quemaduras severas.

A la par que se incrementó el robo de combustible petrolera cambió la modalidad, pues también desde las instalaciones de la empresa se comete este ilícito, aunque en 2013 la tendencia indicaba que el mayor robo se cometía en las instalaciones (62% de los 38 mil barriles) para 2018 esa tendencia se invirtió y sólo el 13% de los barriles fueron sustraídos ilícitamente de las instalaciones, 56 de los 65 mil.

En conferencia de prensa, López Obrador ha defendido a SCADA, pues argumenta que no ha sido un fallo en el sistema ni en la tecnología sino la falta de reacción de los encargados del sistema de dar aviso, en palabras de López Obrador “lo que no hay es cumplimiento de la responsabilidad, o sea, es un asunto de falta de ética y de efectividad”.

Créditos:

Análisis: Erandi Flores Romero | Texto e Investigación: Gisela Martínez | Diseño de información: Rocío Arias Puga | Edición y coordinación: Oliver Morales

 

 

<El caso de Puebla es uno de los más alarmantes, de 2000 a 2018  el número de tomas clandestinas aumento en más de 3000%. Lee más al respecto en la investigación que realizó Serendipia. Para leer el texto completo, da click aquí>

 

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