27 de marzo de 2019

Un festejo agridulce es lo que marca el #DíaMundialdelTeatro en México. Un arte que cada vez pierde más espectadores pero paradójicamente cada vez gana en más proyectos innovadores y jóvenes talentos. Un arte que se expande allende las fronteras pero que en este momento enfrenta la denuncia de actrices y sobre todo estudiantes por casos de violencia sexual y machismo que viven dentro de las escuelas y el ámbito teatral. Talía y Melpómene, la comedia y la tragedia.

A pesar de la gran pasión y la diversidad de montajes que se realizan en México a pocas personas les interesa el teatro y cada vez a menos, si nos atenemos a los resultados obtenidos por el “Módulo sobre Eventos Culturales seleccionados” (MODECULT) -realizado por el INEGI durante los años 2016 a 2018- el porcentaje de personas que señalaron que no asistieron a una obra de teatro en los últimos 12 meses pasó de 82% a 85% en 2018 respecto a 2016, una tendencia que también impacta en el número de veces que alguien asiste al teatro.

Parte del problema es la falta de una política pública para formar más “gente de teatro” como define Manuel Cruz de la compañía Monosabio, quien señala “el estado debe invertir recursos e infraestructura para que [el teatro] llegue a más gente, no sólo a los teatreros, llegue a más comunidades y pueda ser necesario para el desarrollo social del país”.

Monosabio se formó hace 3 años por jóvenes recién egresados de la escuela, un proyecto con una inusual frescura que en poco tiempo logró una residencia en el teatro El Milagro con tres obras: “Todavía tengo mierda en la cabeza”, “Pulso” y “Seguir moviéndose hasta que alguien nos vea” cuyo estreno es hoy. La idea de Monosabio es “descubrir nuestra propia forma de hacer el teatro, nuestra propia poética y seguir explorando la escena con premisas estéticas e inquietudes personales”; además, buscan que cada integrante de la compañía pueda colaborar en todas las facetas artísticas y áreas que conforman una obra, en la compañía buscan llegar a más personas y dejar de hacer teatro sólo para gente de teatro.

Y los datos respaldan el diagnóstico de Cruz, pues de acuerdo a la Modecult 2018, cuando una persona tiene desde la infancia estímulos, tanto en casa como en la escuela para asistir a eventos culturales, en su mayoría de edad asistirá (59.6%) mientras que las personas que no recibieron ninguna motivación asistieron únicamente el 12.4%: “Se identifica que cuando el estímulo para la asistencia a estos eventos proviene exclusivamente de alguno de los dos ámbitos, ya sea hogar o escuela, el porcentaje de la población es menor”.

Para 2018 el cine fue el evento cultural con mayor asistencia, con 86.2%, en segundo lugar conciertos o presentaciones de música en vivo (49%) y en tercer lugar el teatro, con una asistencia del 25.6%. Aunque hay teatro de todo y para todos, afirma vía telefónica Astrid Mariel Romo, actriz de la Compañía Nacional de Teatro, “el teatro en este país es muy complejo y hay de todo: didáctico, panfletario, muy racional…. Es un país en que se hace muy buen teatro, somos de los países en que mejor  hace teatro y mucho”.

Para Astrid hacer teatro es ser un pez dentro del agua, una posibilidad para “para mostrar un poco de lo que somos, sea bueno, sea malo, es mostrar lo que es uno a través de los personajes, a través de la creación, de las investigaciones, de los colectivos, es la primera representación” y su voz risueña afirma “es muy esperanzador que tanta gente haga teatro, es fundamental el teatro como representación, como medio de catarsis, de racionalizar las cosas”.

Menos optimista pero igual de esperanzador es Damián Cervantes, director y actor de Vaca 35 Teatro en Grupo, él considera que el teatro sí está reconectando con el público, pero de una manera más artesanal, se va ganando de uno a uno cada espectador: “tal vez no nos va tocar a gente de mi generación ver hordas de personas apoderándose del teatro y tal vez no es una mala cosa, tal vez es sólo repensar cuál es el lugar del teatro que hacemos y mantenerlo vivo”.

“Nuestra misión es ser grupo dentro de un sistema que está diseñado para aniquilar a las personas, para construir todo jerárquicamente, piramidalmente, en sí mismo ser grupo es una resistencia y sigue siéndolo, porque al final ser grupo es ser familia, no es algo que buscamos, es algo que se da pero se construye también y hacer teatro, lo que entendemos por teatro, pensar el teatro, repensar el teatro, abrir nuestras vertientes de teatralidad, expresar quienes somos y qué nos duele” dentro de la reflexión Cervantes agrega una variable más y es que “el teatro mexicano está viajando mucho (yo no escuchaba que el teatro mexicano viajara tanto hace 10 años)”, la propia compañía tiene giras además de proyectos como “Mujeres” a cargo de las dos integrantes femeninas del grupo.

Ninguno de los integrantes masculinos tiene injerencia pues parte de la idea del proyecto “es pensar que tal vez se han coartado las formas de pensamiento por un patriarcado y una sistema machista, y que si soltamos desde interno esas políticas se encontrarán otras formas de pensamiento creativos y a la vez construyendo otras piezas, otras formas de construir el teatro, en lo que estamos”.

Una reflexión que urge en este momento a todo el ámbito teatral: Aunque el movimiento #MeToo detonó en Estados Unidos en 2017, sus efectos no cesan. Este marzo de 2019 marcó cisma en México, activistas, políticos, escritores, periodistas son señalados por infinidad de delitos sexuales y violencias machistas, el teatro también se sacudió, en su mayoría jóvenes estudiantes, algunas incluso menores de edad, han alzado la voz contra sus agresores.

En la cuenta de twitter @MeTooTeatroMx hasta las primeras horas de este día da cuenta de 72 denuncias, una de ella señala a 10 víctimas y otra a 22 testimonios. El 44.4% se trata de profesores, entre ellos de las escuelas de teatro más reconocidas: Casa Azul administrada por la productora Argos Comunicación, La Casa del Teatro, escuela privada dirigida por Luis de Tavira, la Escuela Nacional de Arte Teatral perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes y el Centro Universitario de Teatro de la UNAM.

Entre los nombres más señalados figura Amaury Ruiz a pesar de ser acusado por un grupo de 10 alumnas por acoso, el siguiente semestre fue readmitido en Casa Azul, escuela en la que es profesor. También están los nombres de Carlos Corona acusado en al menos tres ocasiones por misoginia, gaslight y mantener relaciones de “noviazgo” con sus alumnas, también Germán Castillo es acusado de misoginia por parte de sus alumnas en al menos tres menciones.

Un momento de crisis que se abre para el ámbito teatral y que le llama a toda la sociedad mexicana a exigir sanciones y responsabilidades, máxime que varios de los denunciados tienen apoyos gubernamentales o presupuestos públicos.

“Aunque hay una constante de que el teatro vive una suerte de agonía está muy vivo” señala Damián Cervantes aunque matiza “se ha perdido la idea de que el teatro es para dialogarnos y para platicarnos en presencia, entonces eso es lo que más ha sorprendido a nivel de impacto social, y por lo mismo es interesante y al mismo tiempo más que juzgarlo nos queda hablar de eso: qué ha pasado en nosotros que se nos ha olvidado la presencia, preferimos la ausencia”.

“El teatro te da la motivación de seguir, la satisfacción de presentarse ante el público y arrancarle un sonrisa, algo que sin ser estudiados hacemos de puro instinto. El teatro te da tus satisfacciones propias, morales, personales” nos comparte en entrevista Eduardo Sixto Escobar, parte de la Compañía de Teatro Penitenciario, un proyecto parte del Foro Shakespeare. Él considera que “la gente va cada vez más al teatro, porque tiene magia, en una película ves un error y ya pero en el teatro ves también un error pero lo corriges y en vez de causarte lástima te da risa y el teatro no es lo mismo diario, las improvisaciones causan impacto”.

Y aunque dijimos que la asistencia a los teatros va con una tendencia general a la baja  hay un pequeño matiz, las personas que se interesan mucho por el teatro aumentaron ligeramente respecto a 2017, pero no todas, son las mujeres que para 2018 aumentó su asistencia a los escenarios aunque sin alcanzar la cifra de 2016.

“La palabra en Santa Martha vale en Santa Martha” y la Compañía de Teatro Penitenciario nació así, una simple promesa por parte de Itari Marta (directora del Foro Shakespeare) de dar un taller de teatro para los internos de ese reclusorio fue el germen hace 10 años, actualmente está conformada por 22 integrantes, tanto internos como personas que ya están en libertad, nos cuenta Javier Cruz. A él le llamó la atención que su trabajo dentro de la compañía le ha dado herramientas para su trabajo actoral como para su vida cotidiana.

En general todas las personas que entrevistamos coinciden en la falta de estímulos al teatro y la necesidad de estar aplicando a becas y convocatorias para poder solventar sus producciones sin embargo pocas personas están dispuestas a pagar por un boleto. De nuevo, los datos del MODECULT indica que en 2018 casi una tercera parte no está dispuesta a pagar.

Pero es el Día Mundial del Teatro y festejemos de la mejor manera, visitando sus aforos, porque bien anota Manuel: “En este día de teatro hay que celebrarlo y hacerlo a pesar de todos los obstáculos, con o sin apoyo, hay que hacerlo”.

 

Entrevistas y texto: Gisela Martínez | Análisis de datos: Daniel Gómez | Diseño: Erandi Flores Romero | Minado: Erandi Flores Romero e Isis Cabrera

 

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